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Históricos beneficios: Cinco claves para entender la agresiva política de vivienda social del Gobierno

4 de Marzo de 2018


  • •    Aplican a la vivienda social familias con ingresos de hasta cuatro salarios mínimos para soluciones con un techo máximo de 800,000 lempiras.

    •    Aplican a la vivienda clase media familias con ingresos superiores a cuatro salarios mínimos, para soluciones de 2.2 millones de lempiras máximo.

    •    A la fecha, más de 17,000 familias ya han sido beneficiadas con los bonos de vivienda social financiada

    •    Los bonos para viviendas unifamiliares van desde 90,000 a 110,000 lempiras; para viviendas multifamiliares son entre 140,000 y 220,000 lempiras

    •    Las familias de ingresos medios obtendrán sus financiamientos a tasa de 8.7% y la prima se ha fijado en 10%

     

    Tegucigalpa, 4 de marzo. Adquirir una vivienda en Honduras en condiciones de financiamiento nunca antes vistas ya no es un sueño, es una realidad.

    La agresiva política de vivienda del Gobierno del presidente Juan Orlando Hernández ha dado un giro absoluto, que no solo beneficiará a las familias de bajos y medios ingresos, sino que también detonará la industria de la construcción y se generarán más de 40,000 empleos.

    A través de la Comisión Nacional de Vivienda y Asentamientos Humanos (Convivienda), 17,028 familias de bajos ingresos ya han sido beneficiadas con bonos.

    En el caso de los operadores de justicia de bajos ingresos, los bonos son superiores, ya que oscilan entre 100,000 y 130,000 lempiras para viviendas unifamiliares y entre 155,000 lempiras y 235,000 lempiras para viviendas multifamiliares (apartamentos o condominios).

    Las familias de bajos ingresos pueden optar a viviendas de hasta 800,000 lempiras (antes el techo era de 600,000 lempiras) y no solo son beneficiadas con este bono, que fue duplicado por instrucciones del presidente Hernández, sino también con una tasa de interés de 9.7% (tasas de mercado eran de 10, 11 y 12%) y 3% de prima (antes era el 5%).

     

    1.    Se aumentaron los bonos

    Una familia con ingresos de hasta 20,336 lempiras antes tenía un bono de 60,000 lempiras, pero este fue ampliado a 110,000 lempiras para vivienda unifamiliar y 220,000 lempiras para vivienda multifamiliar.

    Una familia con ingresos entre 20,337 y 30,504 lempiras antes solo tenía un bono de 50,000 lempiras, pero ahora fue ampliado a 100,000 lempiras para vivienda unifamiliar y 160,000 lempiras para vivienda multifamiliar.

    Una familia con ingresos entre 30,504 y 40,672 lempiras antes solo tenía un bono de 40,000 lempiras, pero ahora fue ampliado a 90,000 lempiras para vivienda unifamiliar y 140,000 lempiras para vivienda multifamiliar.

    En el caso de los operadores de justicia, para estos mismos rangos de ingresos los bonos en vivienda unifamiliar son de 130,000 lempiras, 115,000 lempiras y 100,000 lempiras.

    Pero si el operador de justicia de bajo ingreso quiere adquirir un apartamento o vivienda multifamiliar, el bono que recibe es de 235,000 lempiras, 175,000 lempiras y 155,000 lempiras.

    Mediante este giro en la agresiva política de vivienda, se incentiva la adquisición de apartamentos en condominios, opción de financiamiento que antes no existía para ninguna familia de bajo ingreso en Honduras.

     

    2.    Se bajan las tasas

    Esta nueva política que revolucionará la industria de la vivienda en Honduras no sería posible si no se redujera la tasa de interés.

    En el caso de la vivienda social para familia de bajo ingreso, la tasa con fondos de redescontados se ha fijado en 9.70 por ciento, la cual es baja en relación a las que existían en el mercado, de 10.75 hasta 14%.

    Para las familias de clase media, el Gobierno no otorga un bono pero sí una tasa con fondos del Banco Hondureño para la Producción y la Vivienda (Banhprovi) de 8,7%.

    Esta es una tasa histórica y nunca antes vista en Honduras, que finalmente hace realidad el sueño de cada familia de tener una vivienda digna cuyo costo no supere los 2.2 millones de lempiras.

    Para poder acceder a esta tasa, la familia debe tener ingresos de hasta 57,000 lempiras, siendo este el requisito para optar al máximo financiamiento de 2,2 millones de lempiras.

     

    3.    Se crea un aporte del Gobierno aplicable a la tasa

    Para que las familias puedan optar a una vivienda de clase media, el Gobierno del presidente Hernández creó un aporte aplicable a la tasa de 3.3%.

    Esto significa que el beneficiario pagará la tasa de 8.7% y será el Gobierno quien pague el complemento de 3.3%, para hacer en total una tasa de 12%, que es la que recibe la institución bancaria.

    Este aporte de 3.3% se mantendrá por siete años. En el octavo año el aporte a la tasa de interés será de 2.20%; en el noveno año será de 1.10% y de los años 10 hasta el 20 el beneficiario pagará la tasa completa sin aporte.

     

    4.    Se reduce la prima

    Anteriormente los bancos privados exigían el 10% de prima a cada familia de bajo, medio o alto ingreso y en algunos casos, según las políticas de las instituciones, se solicitaba hasta el 20%.

    Con la nueva política impulsada por el presidente Hernández, la familia de bajo ingreso deberá aportar únicamente el 3% de la prima y será el Gobierno a través del bono quien facilita el restante 7%.

    En el caso de la familia de clase media, la prima queda fijada en 10%, por lo que de ahora en adelante ninguna institución bancaria, nacional o regional, puede solicitar más allá de ese porcentaje.

     

    5.    Se aumenta el techo

    Anteriormente, una familia de bajo ingreso solo podía acceder a viviendas de un precio máximo de 600,000 lempiras, de manera que la vivienda unifamiliar era demasiado básica.

    Con la nueva política, el techo se ha incrementado a 800,000 lempiras, lo que permite a cada familia optar a viviendas con estacionamiento, pisos de cerámica, más dormitorios, área verde, entre otras ventajas.

    En el caso de la vivienda multifamiliar, la posibilidad de adquirir financiamiento para un apartamento en un edificio de condominios no existía.

    Según Convivienda, la proyección de empleos y oportunidades de trabajo para 2018 con estos proyectos, es de 44,800 puestos entre Tegucigalpa y San Pedro Sula.